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Ovejas abandonadas en isla del Pacífico desarrollaron mutaciones evolutivas tras 44 años de aislamiento

Esfrailin Quezada

Publicado: 3 de septiembre de 2026

Basado en información de La República

Ovejas abandonadas en isla del Pacífico desarrollaron mutaciones evolutivas tras 44 años de aislamiento

Un experimento natural involuntario ocurrido en el Pacífico sur ha capturado la atención de la comunidad científica internacional. En 1931, más de tres mil ovejas fueron abandonadas en una isla de Nueva Zelanda tras el colapso de un emprendimiento ganadero, iniciando un proceso de supervivencia que duraría más de cuatro décadas sin intervención humana.

Según los registros históricos, inicialmente fueron cuatro mil los ejemplares que quedaron a la deriva en este territorio inhóspito. Durante 44 años, estos animales enfrentaron condiciones climáticas extremas, incluyendo lluvias incesantes y ráfagas heladas, lo que desencadenó un proceso evolutivo sin precedentes en la especie.

Lo más sorprendente del caso fue el desarrollo de características completamente inusuales en ovejas domésticas. Los animales comenzaron a experimentar una muda natural de pelaje, una capacidad que las ovejas criadas por humanos habían perdido tras siglos de selección artificial. Esta adaptación les permitió desprenderse de su lana sin necesidad de esquila, una habilidad crucial para su supervivencia en el aislamiento.

Además de la muda natural, las ovejas desarrollaron madurez reproductiva precoz, permitiéndoles reproducirse más tempranamente que sus contrapartes domésticas. Esta característica fue fundamental para mantener la población viable durante las décadas de abandono.

Sin embargo, la presencia prolongada de estos animales no estuvo exenta de consecuencias ambientales. La flora autóctona de la isla sufrió afectaciones significativas debido al pastoreo intensivo y sostenido de la población ovina durante más de cuatro décadas.

Cuando los científicos finalmente llegaron a la isla para evaluar la situación, encontraron un laboratorio natural de evolución acelerada. De toda la población que había sobrevivido, los investigadores rescataron solamente diez ejemplares, seleccionados específicamente por sus características únicas.

Estas diez ovejas fueron elegidas por su capacidad demostrada para mudar lana sin ayuda humana y otras anomalías que las diferenciaban notablemente de las ovejas domésticas convencionales. Los científicos reconocieron en estos animales un valor genético excepcional que podría tener implicaciones importantes para la crianza ovina futura.

Este caso representa un ejemplo fascinante de cómo la presión selectiva del ambiente puede reactivar características ancestrales perdidas durante la domesticación. Las ovejas, que durante milenios han dependido de los humanos para su cuidado básico, demostraron una capacidad de adaptación que muchos especialistas consideraban imposible.

El incidente también plantea preguntas importantes sobre el impacto de especies introducidas en ecosistemas insulares y los procesos evolutivos que pueden ocurrir en poblaciones aisladas en períodos relativamente cortos desde una perspectiva evolutiva.

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